Inversión en energía limpia bate un nuevo récord en América Latina

Las empresas también están empujando el crecimiento energía limpia

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Dibujo de un automóvil entre árboles
Imagen ilustrativa

Compartimos esta nota como colaboración con el Grupo de Acción Climática, un equipo interdisciplinario que busca impulsar la agenda hacia una mitigación y adaptación efectiva del cambio climático. Este proyecto es desarrollado por Mauro Accurso y si te gustó su contenido puedes suscribirte para recibirlo semanalmente en este enlace.

La inversión en energía limpia en América Latina rebotó en 2019, aumentando 54% con respecto a 2018 hasta superar los USD18 mil millones, revelaron los últimos datos de Bloomberg NEF (puedes consultar aquí más información). “El repunte fue liderado principalmente por Brasil y Chile para financiar mayor capacidad eléctrica en los próximos años”, explicaron desde la consultora y esto significó un nuevo récord para la región, superando la anterior marca de 2017.

El interés en Brasil como mercado regional para la energía renovable se recuperó en 2019, recibiendo USD6.5 mil millones en inversión, 74% más que en 2018. Por su parte, Chile atrajo una inversión récord, cuatro veces mayor que el año anterior, siendo el 2do mercado más grande de la región en 2019; y superando a México, que atrajo unos USD4,3 mil millones (79% para energía solar). Pese a su crisis, la inversión en Argentina alcanzó los USD2 mil millones. Entonces, Brasil, México, Chile y Argentina representaron juntos 98% de la inversión de energía limpia en la región, la cual está liderada, sobre todo, por subastas.

A nivel global, las compras de renovables por parte de empresas también volvieron a batir un nuevo récord al aumentar 40% anualmente (más información aquí) : 19.5GW en contratos de energía limpia fueron firmados en 2019 por más de 100 corporaciones en 23 países. Y ese fenómeno tuvo su correlato en Latinoamérica: se triplicó el mercado corporativo de PPAs (¿Qué son los PPAs?) en la región, con Brasil y Chile liderando.

Las empresas brasileñas superaron una demanda anual de 3MW (consumidores mayoristas que negocian contratos directo con los desarrolladores) mientras que en Chile, grandes compañías mineras como BHP Group y Antofagasta, están negociando acuerdos especiales de suministro de energía limpia con minoristas. “Colombia es el próximo mercado latinoamericano a observar, luego del exitoso lanzamiento de sus primeras subastas de energía limpia”, afirman los analistas de Bloomberg.

Globalmente, “los compromisos de sostenibilidad aseguran que la adquisición de energía limpia por parte del sector privado continúe prosperando. La pelota está en la cancha de los proveedores de servicios públicos, reguladores e inversores”. Si bien estas son buenas noticias para empezar a bajar las emisiones energéticas de la región y del mundo, el panorama general no es un lecho de rosas.

Mientras el mercado está acelerando cada vez más la transición energética, hasta el Fondo Monetario Internacional admite que los subsidios estatales a los combustibles fósiles siguen siendo enormes. En todo el mundo, “los subsidios se mantuvieron grandes en USD4.7 trillones (6.3% del PIB mundial) en 2015 y se proyectan en USD5.2 trillones (6.5% del PIB) en 2017”. Los países que más subsidiaban a los fósiles en 2015 fueron China, Estados Unidos, Rusia, Unión Europea e India.

Ya se está empezando a hablar del riesgo de no anticiparse al cambio regulatorio que se viene por la crisis climática (lee más aquí) y por esta transición que se está frenando con nuestros propios impuestos. Es importante entender que mientras antes se tome acciones pensando en este futuro, menor será el riesgo de perder valor y quedarse con activos varados.

Lo más escandaloso y paradójico es que para que les mantengan estos subsidios, las empresas gastan millones en lobby gubernamental que termina retrasando la acción que necesitamos para frenar el cambio climático.

Bajemos la situación a Argentina. Según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), en el país “el sector energético es responsable del 53% de las emisiones. Aún así, el Estado sigue subsidiando los combustibles fósiles: en 2019, los subsidios a Vaca Muerta representaron un incremento del 7% de las emisiones de GEI. Definitivamente, este no es el camino”.

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