“Falta reconocer lo que no se ha hecho bien, proponer cambios y compromisos”, Alex Orué sobre comunidad LGBT+ en empresas

Valor Compartido conversó con Alex Orué, director ejecutivo de It Gets Better México y activista LGBT+, habló sobre la comunidad joven LGBT+ en México y su opinión sobre la posición de las empresas ante este tema

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Foto por: Twitter @Alex_Orue

En los últimos años la comunidad LGBT+ ha logrado avanzar mucho respecto a temas de inclusión; sin embargo, falta mucho por hacer, por ejemplo muchos trabajos o empresas te hacen pasar por un control médico para entrar a trabajar, el mes pasado fue noticia que un piloto ganó la batalla del estigma logrando hacer el primer vuelo de un piloto con VIH en Europa.

Tuvimos la oportunidad de conversar con Alex Orué, coordinador del programa global de It Gets Better, director ejecutivo de It Gets Better México y activista LGBT+, nos platicó sobre la comunidad joven LGBT+ en México además de su opinión sobre la posición de las empresas en estos temas. 

It Gets Better, fundada en 2010 por Dan Savage y Terry Miller, es una organización sin fines de lucro con la misión de elevar, empoderar y conectar a jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer alrededor del mundo.

¿Crees que hace falta más difusión de temas LGBT+ en los medios no especializados? ¿Cómo ves la postura de la Responsabilidad Social Empresarial respecto a esto?

Definitivamente hemos ganado muchos espacios y aliados; sin embargo, siempre harán falta voces. Para mí, que haya más voces LGBT+ en estos espacios no siempre es garantía, es una cuestión de constantemente plantearte desde qué plataforma estás hablando y qué privilegios tienes; depende de si eres mujer, hombre, cis, trans; depende de tu color de piel, de tu etnia o de tu grado académico. 

Por ejemplo, con el tema de la igualdad de género, si hay más mujeres en un ambiente va a ser un espacio más tolerante aunque haya diferentes opiniones. Con el tema LGBT+ también, si hay más representaciones, más participación de gente LGBT+, lo más probable es que estos temas avancen con mayor facilidad o sean transmitidos desde una perspectiva más humana. En este sentido, se trata de dejar de tocar estos temas como si tuvieran poca importancia. 

Respecto a la Responsabilidad Social, hace falta una mayor transparencia en la autocrítica, en reconocer lo que no se ha hecho bien, proponer cambios y compromisos. Aunque existan todos los distintivos y talleres como los que da el Centro Mexicano de Filantropía (Cemefi), terminan siendo huecos si no hay este complemento humano de reconocer que no siempre se cuenta con toda la voluntad y los recursos. Incluso aunque se tengan, uno pierde la marca de esos objetivos. 

La mayor transparencia en esa autocrítica, es lo que hace falta en esos espacios, ya que definitivamente creo que hay una gran deuda. El racismo, la misoginia y la homofobia en el sector privado, es una realidad. El reto que el sector privado se va a encontrar es romper con el status quo y es precisamente lo que hace falta en los sectores de RSE. 

Me gustaría que hubiera mayor autocrítica, ya que pareciera que lo toman sólo como una oportunidad para darse palmaditas en la espalda, cuando por lo general son personas que, si bien, a lo mejor están haciendo mucho por impulsar estos temas, no los viven, no son personas LGBT+, no son personas que viven con VIH, no sufren las consecuencias directas del cambio climático en sus departamentos en Polanco. Es un constante cuestionarse qué están haciendo y si lo están haciendo efectivamente.

Háblanos un poco de It Gets Better, ¿cómo ha sido tu trabajo con la organización? ¿Cómo trabajan en México?

La campaña este año cumple 10 años a nivel global, empezó en Estados Unidos (EE.UU.) en 2010, y el porqué nació viene a raíz de la ironía de cómo a pesar de que hemos avanzado mucho en temas como aceptación, legislación y protección para la comunidad LGBT+, eso no es parejo. 

“En EE.UU. 4 de cada 10 jóvenes en situación de calle son parte de la comunidad LGBT+”

Definitivamente alrededor del mundo hay mucho por hacer, pero también a pesar de que hemos avanzado mucho en esto y que la información la tenemos en la palma de nuestras manos, no significa que sepamos dónde buscar información oportuna, veraz, y en particular que jóvenes sepan dónde pedir apoyo. A diferencia de otro tipo de discriminación u otro tipo de hostilidad, si es por cuestión religiosa, etnia o nacionalidad, normalmente uno regresa a casa con gente que por lo general comparte este tipo de contexto, en nuestro caso no, nosotros regresamos en su mayoría a hogares, en donde no solo no conocemos gente como nosotros, lo más probable es que pueda ser un ambiente hostil.

Algunos estudios dicen que en lugares como EE.UU., 4 de cada 10 jóvenes en situación de calle son parte de la comunidad LGBT+ porque fueron echados de casa.

Lamentablemente la idea de que gente adulta de la comunidad hable con jóvenes, no es bien vista, la gente piensa que somos depredadores, que los estamos adoctrinando, y que vamos a abusar de ellos; ese prejuicio nos paralizó lo suficiente por tanto tiempo, que a pesar de que estábamos teniendo estos avances, no hablábamos con jóvenes. 

2010, año decisivo

El 2010 sirvió para darnos cuenta que no solamente eso era tóxico para nosotros como comunidad, sino que también era perder de vista las muchas oportunidades que teníamos de hablar con jóvenes. Para ese año se dio una ola de casos de muertes por suicidio de parte de jóvenes, que si bien fue porque estaban llenos de pánico también eran acosados en la escuela y no tenían un apoyo en casa. 

Para septiembre, luego de ver unos 30 casos consecutivos, fue que llamó la atención de los medios de comunicación y nos dimos cuenta de que las redes sociales estaban cobrando una parte de nuestras vidas bastante emocional, era el boom y estábamos viendo la cara oscura del internet con el bullying cibernético. 

El caso de Billy Lucas detonó nuestro movimiento, el ver cómo los acosadores seguían hostigando a la familia del joven después de su muerte, hizo que el fundador, del coraje escribiera en un blog y de ahí surgió la idea; escribió “Querido Billy, si tan solo hubiera tenido cinco minutos para platicar contigo. Descansa en paz”. Ese mensaje tan poderoso, de decir “urge hablar con los jóvenes”, fue lo que nos llevó a pensar en formas de hacerlo, y decirles que las redes sociales pueden ser usadas en contra pero también a favor; las redes también nos ayudaban a acercarnos a los jóvenes. 

Ahí surgió la iniciativa de “Cuenta tu historia”, contar que pese a lo que hayas vivido hoy te encuentras en una mejor posición; y si estás feliz, cuenta tu proceso, porque mientras más historias se cuenten, mayor diversidad y mayor probabilidad va a haber de que los jóvenes se puedan identificar con alguna de estas historias, porque no hay una manera correcta de ser LGBT+. 

Así detonó la campaña y se hizo viral. El presidente de ese momento en EE.UU., Barack Obama se sumó al movimiento, al igual que Lady Gaga, Cher, Madonna y Hillary Clinton. Eso fue lo que nos llevó a acompañar este movimiento con una organización, y así nos dimos cuenta que el mensaje tenía que estar presente, no solo donde todo estuviera bien, sino dar un mensaje de esperanza, de que todo mejora, y con esta promesa, señalando que hay una comunidad donde estás y que hay muchas personas que están en esta lucha contigo, que no estás solo; ésa es la idea de la organización. 

Se ha visto cómo nuestro mensaje tiene mayor resonancia en lugares donde hay más retos; en México iniciamos operaciones en 2014, y estamos presentes en Brasil, Rusia, India, lugares donde se puede argumentar que falta mucho. Brasil y México son de los países que tienen más registro de crímenes de odio. Lo que nosotros hacemos, además de hacer esta campaña, es enfocarnos en buscar principalmente tres cosas: inspirar, empoderar y conectar a jóvenes LGBT+ en el mundo y en nuestro caso en México. 

El contexto de México es ayudar a jóvenes en distintos estados como Durango, Zacatecas, Coahuila, Yucatán, entre otros para que se acerquen a su comunidad y conozcan a quienes están cerca para crear y fortalecer estas comunidades en lo local, a eso nos dedicamos. 

Yo me involucré porque era becario del fundador y hacía videos en inglés y en español, justo el video en español que hice, fue el primero que entró en la campaña fuera de EE.UU. que no fuera en inglés. Cuando vine a México conecté con colegas en Monterrey para iniciar la filial mexicana, desde entonces he estado al frente del equipo acá y recientemente cumplí el año como coordinador del programa global que ayuda a ver estos esfuerzos con las casi 20 filiales que hay alrededor del mundo.

Inspirar, empoderar y conectar

Dentro de nuestra misión que es inspirar, empoderar y conectar, trabajamos a través de dos objetivos, el storytelling y crear comunidad. 

Del storytelling se despliegan dos programas, el primero es la campaña It Gets Better, a través de videos testimoniales donde de forma abierta las personas pueden enviar sus propias historias. Si alguna celebridad se quiere unir lo hacemos, y también, llevando las campañas a medios de comunicación que no son los tradicionales por internet; el otro programa es el blog escrito soyquiensoy.mx, se hizo de esta forma porque muchas personas prefieren expresarse de forma escrita porque no les gusta, o no saben, o no quieren estar frente a una cámara y no es menos valioso, le dedicamos ese recurso y le damos forma al blog.

En la parte de crear comunidad tenemos dos programas, Espacio Seguro, que son esos talleres y conferencias que damos, principalmente en sector privado y educativo. Tenemos un par de alianzas con el sector público como el Conapred, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), o alguna comisión estatal de derechos humanos del país, pero es meramente de campañas mediáticas. Buscamos sensibilizar el sector privado para garantizar que son espacios libres de discriminación, con temas que van apoyados por nuestra organización; por ejemplo, tener una plática de VIH, con nuestros aliados especializados.

El otro programa es más novedoso, se llama La Hora Segura, con la colaboración de la Red Clínica Diversa (que son psicoteraupetas especializados en la atención de personas en riesgos de suicidio y personas LGBT+), junto a Facebook y algunos patrocinios, hacemos un servicio de contención psicológica para jóvenes especialmente, pero atendemos a cualquier persona que nos escriba.

En nuestro sitio web tenemos un directorio que hemos estado fortaleciendo, la idea es tener información de organizaciones e instituciones que atiendan sin discriminación a la comunidad, para que la gente pueda tener un directorio confiable.

Volviendo al tema empresarial, aún faltan muchos lugares que se sumen a recibir a personas de la comunidad como empleados, ¿por qué crees que esto siga sucediendo?

Lamentablemente éstas son situaciones que la gente minimiza y que al mismo tiempo está normalizado y es difícil de comprobarlo. Pese a que puedan haber políticas al respecto, su aplicación es lo complicado. Muchas personas tienen miedo a alzar la voz, porque te van a tachar de que no se puede trabajar contigo, o que exageras. 

Por lo general si alguien está casado y en una comida de la empresa lleva a su esposa, nadie dice nada, pero para parejas del mismo sexo es un constante probar que tan seguro son los espacios.

Nos encontramos con situaciones con distintas variables. A la personas trans es siempre cuestionarles si pertenecen o no a ciertos espacios. Preguntar la orientación sexual de la gente por cómo se visten o cómo se manejan. Esos son los retos y deben venir acompañados de esta sensibilización, impulsados por un buen liderazgo en la empresa.

¿Sabes de algún caso de alguien que haya sido despedido por su orientación sexual? ¿Cómo lo trabajan como organización?

Es algo muy constante, sucede todo el tiempo. Lamentablemente no hay una solución nacional al respecto. Nosotros lo manejamos canalizándolos con organizaciones cerca de ellos que vean el tema de litigio, que estén especializados en dar asistencia legal a la comunidad LGBT+. Buscamos empoderarlos, dándoles información y acompañándolos en el proceso, para que no se sientan solos. Con nuestro programa de La Hora Segura los ayudamos para que hablen con alguien, porque es un desgaste emocional. Ya es decisión de ellos si buscan la ayuda y activan los recursos que les damos.

Hay muchas empresas que te hacen pasar por un control médico para entrar a trabajar, ¿crees que este estigma se creó por la misma desinformación que hay respecto al tema? ¿Cómo se puede informar o educar mejor a las empresas respecto a estos casos?

Claro que es mucha desinformación porque no hay sustento que viviendo con VIH no puedas desempeñar alguna labor. Lo único que yo puedo ver contraproducente es que dones sangre; sin embargo, con el tema de donar sangre todavía vemos que a pesar que se cambió la norma al respecto de donar sangre y quitar la prohibición de que hombres gays y bisexuales puedan donar, seguimos viendo muchos hospitales públicos y privados que sostienen esas prácticas. Son políticas basadas en el prejuicio y no en la ciencia.

“Apostamos a contar historias, a que la gente cambie de parecer, cambiar mentes y corazones a través de humanizar las causas, humanizar los datos…”

Nosotros como It Gets Better, apostamos a contar historias, a que la gente cambie de parecer, cambiar mentes y corazones a través de humanizar las causas, humanizar los datos y eso es más efectivo. Queremos que conozcan historias de personas que hayan pasado por estas situaciones. Queremos cambiar esta cultura porque es un beneficio para todos. 

Hay estudios que hablan de los beneficios de cómo una empresa incluyente impacta directamente con la productividad. Si las personas LGBT+ o personas que viven con VIH, en lugar de usar toda su capacidad productiva, mental y emocional a cuidarse, prevenirse, a estar a la defensiva, a tener paranoia de perder el trabajo si los cachan, a simular ser alguien que no es, lo usaran de forma más productiva con sus familias y sus trabajos, las cosas mejorarían para toda la sociedad en general.

Para 2019 el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y Sida (Censida), dio la cifra de que 210,104 personas viven con VIH. Respecto al desabasto de medicinas, ¿cómo han apoyado a personas que se han visto afectadas por esto? ¿Manejan alguna cifra de personas que no estén en tratamiento en este momento?

Las cifras varían mucho, es muy complicado saberlo y lamentablemente debemos confiar en lo que dicen las autoridades y lo que cada organización registra. Nosotros respondemos, siempre teniendo en mente nuestros objetivos, buscamos conectar a la gente con las soluciones que puedan haber cerca, claro que varían mucho en cada estado. 

Darles el acompañamiento es importante, hemos visto casos críticos de personas que sus cuerpos reaccionan de manera violenta al cambio de tratamiento, eso varía de persona en persona, el ánimo y el estado emocional varía y es ahí donde vemos que la crisis de medicamentos afecta.

México sigue siendo de los países que más casos de detectados tiene y eso puede ser bueno, porque el trabajo de detección está funcionando, o puede que sea malo porque avanzan los casos y no se ha dado mayor incidencia. Por eso crear y fortalecer estas redes de comunidades de apoyo se vuelve cada vez más importantes.

Si alguien quiere colaborar con It Gets Better, ser vocero, ¿cómo lo pueden hacer?

Pueden entrar a itgetsbetter.mx y ahí tenemos información de cómo ser parte de la campaña, lo pueden hacer por escrito o video y ahí también está la parte de voluntariado, admitimos voluntariado de todo el país.

También acreditamos servicio social si es el interés y siempre estamos ávidos de buscar talentos de cualquier edad, principalmente jóvenes. Si la gente quiere ayudar y no tiene tiempo, pueden donar en nuestro sitio web.

Puedes seguir a Alex Orué en Twitter como @Alex_Orue o en Instagram alex_orue.

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