Cuando lo “normal” genera desigualdad social

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Cuando lo “normal” genera desigualdad social

Por: GenÉthico

Intermón Oxfam define la desigualdad social como “una situación socioeconómica que se presenta cuando una comunidad, grupo social o colectivo recibe un trato desfavorable con respecto al resto de miembros del entorno al que pertenecen”.

Historia

La desigualdad social lleva existiendo siglos y la lucha por lograr que todos los seres humanos sean tratados de forma igualitaria también.

En 1789 se publicó la Declaración de los Derechos del Hombre y en 1948 la Carta de los Derechos Humanos. Ambos con un único objetivo, tratar de alcanzar una igualdad entre todos los grupos sociales sin tener en cuenta sus diferencias.

El primer artículo de la Declaración dice así: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.”

No obstante, si bien es cierto que la aparición de estos documentos han tenido un impacto muy importante para la calidad de vida de las personas en la mayoría de países, aún nos hallamos muy lejos de lograr la igualdad. A veces, se habla incluso de que la desigualdad social podría haber ido a peor.

¿Qué la motiva y cuáles son las consecuencias de la desigualdad social?

Parece que hoy día se espera un canon concreto: hombre blanco, caucásico, con poder adquisitivo medio-alto, de preferencia casado, con hijos y un empleo estable y en posición alta dentro de la empresa. Si no cumples con ello, parece que sales de la norma cuando la norma debería ser la diversidad. En efecto, el porcentaje de personas que cumplen estas características es ínfimo a nivel mundial. 

Según el sociólogo, Eduardo L. Aranguren, la desigualdad social sería resultado de un problema social. En efecto, es un fenómeno que ha surgido por el ser humano y su evolución en la historia.

Puede venir marcada por elementos como el estatus económico de la persona, la cultura, la religión, la etnia, la orientación sexual, el género o la ideología, entre otros muchos.

Estos aspectos tienden a hacer que una comunidad de personas discrimine en distintos niveles a otra que no comparta su posición frente a uno de estos aspectos y que se denominan minorías sociales. Esta discriminación puede aparecer bajo distintas formas:

  • Marginación o exclusión social
  • Señalamiento
  • Falta de oportunidades
  • Ataques verbales
  • Ataques físicos

Todos estos problemas llevan a consecuencias mucho más relevantes si cabe como la pobreza, la desnutrición, el hambre o los conflictos.


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Ejemplos

  • Mujeres

Las mujeres vienen recibiendo un trato diferente desde varios años atrás. Su desigualdad frente a los hombres probablemente se originó con el inicio de la agricultura y los sistemas de propiedad privada. A partir del momento en el que los hombres podían tener tierras y con ello garantizar la obtención de recursos para alimentar a la familia empezó a crearse un desequilibrio entre ambos sexos. Según un estudio realizado por la Revista Science, con esta perspectiva los hombres tenían la opción de crear alianzas con quienes quisieran, optando la mayor parte por aliarse con personas afines genéticamente, es decir otros hombres y dejando de lado a sus mujeres.

A día de hoy, ningún país ha logrado la igualdad completa, algunos de hecho están muy lejos de alcanzarla.

En 1848 vio la luz el sufragismo, uno de los movimientos sociales y políticos más relevantes de la historia cuyo objetivo era luchar por los derechos políticos de las mujeres y lograr el voto femenino. Ya durante la Revolución Francesa, las mujeres clamaban que aquellos valores por los que se luchaban solo estaban pensados para el género masculino. 

Durante la Primera Guerra Mundial, muchas mujeres se vieron en la situación de tener que cubrir los puestos de los hombres que se habían marchado a la guerra. Por ello, decidieron reivindicar más derechos.

A día de hoy, a nivel mundial, tan sólo se ha logrado que la representación femenina parlamentaria sea del 23,7%, sólo un 13% posee tierras agrícolas, siguen cobrando un 23% menos que los hombres por un mismo trabajo y 1 de cada 5, mujeres y niñas, han sufrido de violencia física y/o sexual por parte de una pareja íntima. 

Cada 8 de marzo se sale a las calles de todo el mundo con el fin de seguir luchando por los derechos de las mujeres y la igualdad. No se trata de quitar derechos a lo hombres ni pasar por encima de ellos, se trata de lograr que ambos seamos tratados de forma igualitaria, en todos los ámbitos.

  • Comunidad afro-americana

Los recientes acontecimientos que han tenido lugar en EE.UU. nos muestran que aún estamos muy lejos de hacer desaparecer el racismo. Podemos hablar de la comunidad afro-americana, su descendencia o de otras comunidades que sean tratadas de manera distinta por resultar diferentes en el plano físico. El racismo hacia estas comunidades empieza en el uso del lenguaje, siguiendo con sistemas varios de discriminación en oportunidades de acceso a la educación, al empleo o a la adquisición de tierras o una casa. 

Por lo general, esta serie de discriminaciones deriva en consecuencias como que sufren una menor expectativa de vida, una mayor tasa de mortalidad infantil, mayor probabilidad de desarrollar enfermedades, tasas más altas de analfabetismo, menores ingresos o mayores tasas de encarcelación.

Con acontecimientos como la elección de un presidente afrodescendiente en EEUU (Barack Obama) y las recientes protestas en las calles de todos los países, vemos que aunque hay movilizaciones, aun queda mucho por hacer.

Cada 21 de marzo se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

  • Refugiados

En esta línea, va la situación de los refugiados. Las guerras y conflictos que se han ido precediendo a lo largo de la historia conllevan la emigración de millones de personas. Estas personas van en búsqueda de seguridad y opciones de futuro.  Actualmente, 70,8 millones de personas se han visto forzadas a dejar atrás sus vidas y sus casas. De ellas, 30 millones son refugiados y un 50% son menores.

Sin embargo, en gran parte de las ocasiones, esta población suele verse afectada por situaciones de rechazo, discriminación o racismo. De este modo, sufren una situación de desigualdad social que acarrea múltiples consecuencias como las mencionadas más arriba.

Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado con el objetivo de “visibilizar, denunciar y ayudar a los millones de personas que en todo el mundo viven en condición de refugiados, desplazados y los que todavía esperan que se les de asilo […].

  • Comunidad LGBT+

Este colectivo es otro de las que sufre desde tiempo atrás agresiones físicas y verbales por su orientación sexual, su identidad de género o sus características sexuales. Asimismo, se enfrentan a otras muchas discriminaciones como las comentadas previamente. 

A día de hoy, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se consideran delito en 70 países y en 9 de ellos pueden conllevar hasta a la pena de muerte.

Cada año, el 28 de junio, en una gran mayoría de países se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT+. Un día en el que se llevan a cabo eventos varios para “luchar por la igualdad y la dignidad de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. 

Pese a las numerosas manifestaciones y movilizaciones a favor de esta comunidad, aún un 75% dice ocultarse en el trabajo según datos de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales y un 60% de las personas transgénero dice sufrir depresión según datos ofrecidos por la revista The Lancet.

Y así podríamos seguir mencionando diversas comunidades que día a día luchan por una igualdad de oportunidades en el plano saludable, laboral, educacional, además de algo tan básico como es el respeto y la tolerancia.

Además, como decíamos en uno de nuestros artículos., ¿realmente la “no aceptación” de una persona seguiría existiendo de ser una persona célebre, rica y/o con poder? ¿Es una cuestión de identidad o económica? Lo que está claro es que además de igualdad de oportunidades, se requiere igualdad en derechos.

Que las mujeres hayan logrado acceder al mercado laboral es estupendo, pero aún sería mejor que cobraran lo mismo que un hombre realizando su mismo trabajo y que el hombre hubiese entrado también en el ámbito doméstico.

Este artículo fue publicado por GenÉthico, lea el original aquí.


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